Aunque el contouring se ha hecho popular entre el gran público hace relativamente poco, los profesionales llevan décadas utilizando esta técnica de maquillaje. El boom de las redes sociales nos ha permitido tener acceso a más fotos y vídeos de nuestras celebrities favoritas, de sus looks, sus maquillajes... y eso nos ha dado la oportunidad de copiarlos y de conocer sus trucos y los de sus maquilladores. Y el contouring es uno de los que más likes suma porque se adapta a cualquier rostro, el resultado es asombroso y se puede hacer en casa con los productos y herramientas adecuados.
¿QUÉ HACE EL 'CONTOURING'?
Esta técnica consiste en definir el contorno con maquillaje: esculpir el óvalo facial y jugar con sombras y luces para dar dimensión a la cara, es decir, resaltar u oscurecer zonas para potenciar nuestras facciones o redefinirlas. Por ejemplo:
- Afinar y alargar el contorno de la cara.
- Conseguir una mandíbula más marcada.
- Reducir visualmente el tamaño de la frente.
- Elevar los pómulos.
- Arquear las cejas.
- Estrechar o recortar la nariz.
- Conseguir un efecto visual de labios más gruesos.
Normalmente se juega con dos tonos: uno claro y otro oscuro. Los tonos claros iluminan y proyectan hacia afuera; mientras que los tonos oscuros dan profundidad, hunden. El resultado es un juego de volúmenes que destaca o disimula áreas del rostro según nuestro objetivo. Esta técnica sirve para cualquier color de piel y los productos para realizar el contouring -o trabajar los contornos del rostro- pueden ser en crema o polvo. A veces, basta con unos polvos bronceadores que contrasten con la base de maquillaje para conseguir este dúo de colores.
CÓMO UTILIZAR LA TÉCNICA DEL CONTORNO DE MAQUILLAJE PARA ESCULPIR EL ROSTRO
El contouring básico suele dibujar un 3 en cada lado de la cara (frente, sien, pómulo y mandíbula):
- Aplica la crema o sombra oscura en la parte alta y en los laterales de la frente y difumínala bien con el nacimiento del cabello.
- Define y eleva los pómulos aplicando el tono oscuro en el hueco del hueso (morderte los carrillos puede ayudarte a localizar el lugar exacto) y el claro justo encima. Si quieres marcarlo más, también puedes aplicar el claro en paralelo debajo del oscuro. Difumina con cuidado, los colores se tienen que fundir donde se juntan, pero no mezclarse.
- Para la mandíbula, utiliza el tono oscuro justo sobre el contorno de la parte inferior del rostro y difumínalo bien. También puedes ponerlo en la zona de la papada para estilizar más el cuello.
Si quieres conseguir un efecto especial en la frente, nariz, labios... utiliza los productos en la zona elegida de la siguiente manera:
- Frente más estrecha: aplica más producto en la parte superior, de manera que la “sombra” baje más.
- Nariz más fina: dibuja dos líneas oscuras en los laterales y una más clara en el centro. Difumina con cuidado.
- Nariz más corta: pinta de oscuro la parte de debajo de la punta, entre los orificios. Y aplica el tono claro en la parte alta de la punta. Difuminalo bien, a toquecitos.
- Labios más gruesos: utiliza el color oscuro para perfilarlos ligeramente por fuera y difumina.
- Mirada más rasgada: aplica el tono oscuro desde el final de las pestañas hacia la sien y el claro justo debajo.
Estos son solo algunos ejemplos, ¡no tengas miedo a experimentar y saca el máximo partido a tus rasgos! Y si quieres un efecto más marcado, por ejemplo para un maquillaje de noche, aplica más capas de producto oscuro y difumina cada vez. Como ves, la clave es aplicar estos tonos en zonas estratégicas pero, sobre todo, difuminar bien para que los trazos se integren con el maquillaje y así conseguir sombras naturales que enmarquen el contorno de cara. Y si quieres probarte estos productos de manera virtual, Maybelline pone a tu disposición una herramienta con la que poder hacerlo: sube una foto o enciende la cámara/webcam de tu dispositivo y podrás verte maquillada sin necesidad de utilizar tus manos. Así podrás comprobar qué tipo de perfilado y color te favorece más. Haz clic aquí y descubre cómo funciona, ¡es muy fácil y rápido!