LOS 8 MANDAMIENTOS DE LOS POLVOS BRONCEADORES

Los polvos bronceadores pueden ser un arma de doble filo: bien aplicados consiguen dar buen aspecto a cualquiera, sin embargo, una mala aplicación sólo conseguirá un tono ladrillo muy artificial. Descubre cómo utilizarlos. 

1. Usa un tono que se funda con el tuyo: nada de polvos demasiado oscuros para pieles claras si no quieres que se vean marcas y efecto careta. Además, no te olvides de maquillar también el escote, detrás de las orejas y las manos para evitar que se vea el truco. 

2. Necesitas una brocha XXL: cuanto más grande y tupida sea tu brocha mejor repartirá los polvos y más aterciopelado será el resultado. Una brocha demasiado estrecha dejará trazos sin difuminar. 

3. No los apliques por todo el rostro de modo homogéneo. El sol nos incide por zonas y así debemos imitarlo: empieza por la línea del nacimiento del cabello; sigue por la zona media de las mejillas y nariz y un toque en la barbilla. A continuación, y con la brocha libre de producto, difumina los trazos: conseguirás un bonito efecto de día de playa. 

4. Elige la textura adecuada: ni demasiado brillante, que parezca que has sudado al sol, ni demasiado mate, que tu cara parezca que se ha secado de tanta playa. Una textura intermedia, como la de los polvos bronceadores Dream Sun es la ideal. 

5. Los polvos se aplican siempre sobre la piel seca. Así que tanto si usas base de maquillaje, como si los aplicas sobre la crema hidratante, espera unos minutos a que la piel las absorba perfectamente. 

6. No te toques la cara. Cambiar el color de tu piel es como pintar una pared: si la tocas dejas marca. No tenemos más remedio que ser muy conscientes de eso para evitar sorpresas. 

7. Puedes dar una segunda capa de polvos bronceadores sobre las mejillas y párpados a modo de colorete y sombras. 

8. Consigue un look efecto favorecedor express: un toque de máscara, cejas y un tono de labios, ¡y el maquillaje estará listo!

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